Rol del Estado: Leon
XIII ponía muy estrechos límites a la acción del Estado cuando decía: «si
alguna vez ocurre que algo amenaza entre el pueblo por tumultos de obreros o
por huelgas; que se relajan entre los proletarios los lazos naturales de la
familia; que se quebranta entre ellos la religión por no contar con la
suficiente holgura para los deberes religiosos; si se plantea en los talleres
el peligro para la pureza de las costumbres por la promiscuidad o por otros
incentivos de pecado; si la clase patronal oprime a los obreros con cargas
injustas o los veja imponiéndoles condiciones ofensivas para la persona y
dignidad humanas; si daña la salud con trabajo excesivo, impropio del sexo o de
la edad, en todos estos casos deberá intervenir de lleno, dentro de ciertos
límites, el vigor y la autoridad de las leyes.
Límites
determinados por la misma causa que reclama el auxilio de la ley, o sea,
que las leyes no deberán abarcar ni ir más allá de lo que requieren el remedio
de los males o la evitación del peligro.» .
Cuando
hablaba de la tutela del Estado de los derechos del trabajador ponía «en primer
lugar, los bienes del alma, puesto que la vida mortal, aunque buena y deseable,
no es, con todo, el fin último para el que hemos sido : “creados, sino tan sólo
el camino y el instrumento para perfeccionar la vida del alma con el
conocimiento de la verdad y el amor del bien.»
Ya
su sucesor Pio IX decía que «a los gobernantes de la Nación compete la defensa
de la comunidad y de sus miembros, pero en la protección de esos derechos de los
particulares deberá sobre todo velarse por los débiles y los necesitados.
Puesto que la gente rica, protegida por sus propios recursos, necesita menos de
la tutela pública, laclase humilde por el contrario, carente de todo recurso,
se confía principalmente alpatrocinado del Estado.»
Juan
XXIII lo decía en estos términos: «Ante todo, debe afirmarse que el mundo
económico es creación de la iniciativa personal de cada uno de los ciudadanos,
ya en laactividad individual, ya en el seno de las diversas asociaciones para
el logro deintereses comunes. […] En él, sin embargo, por las razones ya
aducidas por Nuestros predecesores deben estar también activamente presentes
los poderes públicos a fin de promover. en las formas debidas, el desarrollo
productivo en función del progreso socialpara benefiicio de todos los
ciudadanos.» También definió el principio de subsidiariedadpori el cual «ni el
Estado ni las otras entidades de derecho público deben extender su propiedad
sino tan sólo cuando lo exigen motivos de manifiesta y verdadera necesidad del
bien común, y no con el fin de reducir la propiedad privada, y menos aún
deeliminarla.
En
nuestros días, en cambio la Iglesia enseña que el Estado debe ejercer una
colación razonable» del mercado y de la iniciativa privada en el campo
económico».
El
Estado es responsable de garantizar la seguridad jurídica y la estabilidad de
la moneda. Y debe lograr que el trabador pueda gozar de los frutos de su
trabajo.
Otro
de los roles del Estado que la Iglesia recuerda es el de la seguridad social:
“para que al ciudadano en el caso de sufrir una desgracia o sobrevenirle una
carga mayor en las obligaciones familiares contraídas, no le falte lo necesario
para llevar un tenor de vida digno”
PADRE
BENDICENOS
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