domingo, 22 de noviembre de 2015

El liberalismo es una doctrina que se basa en la defensa de las iniciativas individuales y que busca limitar la intervención del Estado en la vida económica, social y cultural

 
 
 













 

Definición de liberalismo


El liberalismo es una doctrina que se basa en la defensa de las iniciativas individuales y que busca limitar la intervención del Estado en la vida económica, social y cultural

Se trata de un sistema filosófico y político que promueve las libertades civiles y que se opone al despotismo. La democracia representativa y los principios republicanos se basan en las doctrinas liberales.

Aunque suele hablarse del liberalismo como un todo uniforme, es posible distinguir entre distintos tipos de liberalismo.

El liberalismo económico es el más difundido ya que es defendido por las grandes corporaciones y los grupos económicos más fuertes.

Se basa en limitar la intromisión estatal en las relaciones comerciales, promulgando la reducción de los impuestos y eliminando las regulaciones.

El liberalismo económico cree que, al no intervenir el Estado, se garantiza la igualdad de condiciones y se establece un mercado de competencia perfecta.

La falta de intervención del Estado, sin embargo, no permite la ayuda social (se cancelan los subsidios, por ejemplo).

El liberalismo social, por su parte, defiende la libertad en las conductas privadas de los individuos y en sus relaciones sociales. La legalización del consumo de drogas está avalada por el liberalismo social.

El liberalismo político, por último, entrega el poder a los ciudadanos, quienes eligen a sus representantes de manera libre y soberana.

Los funcionarios estatales, por lo tanto, son elegidos por el poder popular de la democracia.

Cada una de estas doctrinas del liberalismo, por supuesto, cuenta con variantes y defensores más o menos acérrimos de las libertades promovidas


EL LIBERALISMO ECONÓMICO: CARACTERÍSTICAS BÁSICAS.


 

Adam Smith (1723-1790), economista y filósofo británico, cuyo famoso tratado Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, más conocida por su nombre abreviado de La riqueza de las naciones (1776), constituyó el primer intento de analizar los factores determinantes de la formación de capital y el desarrollo histórico de la industria y el comercio entre los países europeos, lo que permitió crear la base de la moderna ciencia de la economía. En dicha obra se presentaron las grandes líneas del liberalismo económico, doctrina llamada a perdurar en nuestros días.
 
En La riqueza de las naciones, Smith realizó un profundo análisis de los procesos de creación y distribución de la riqueza. Demostró que la fuente fundamental de todos los ingresos, así como la forma en que se distribuye la riqueza, radica en la diferenciación entre la renta, los salarios y los beneficios o ganancias.
 
La tesis central de este escrito es que la mejor forma de emplear el capital en la producción y distribución de la riqueza es aquella en la que no interviene el gobierno, es decir, en condiciones de laissez-faire (libertad económica y libre competencia entre particulares) y de librecambio (libertad para comerciar con otros países).
 
Proponía la no intervención del Estado en la vida económica, reduciendo su papel al de mero árbitro de la actividad económica general, garantizando el orden público y la paz social, así como un sistema de justicia capaz de hacer cumplir las leyes.
 
Para defender este concepto de un gobierno no intervencionista, Smith estableció el principio de la “mano invisible”: que regulaba las relaciones del mercado y evitaba cualquier competencia desleal entre los individuos y la propia intervención del Estado.
 
Al buscar satisfacer sus propios intereses, todos los individuos son conducidos por una “mano invisible” que permite alcanzar el mejor objetivo social posible (la suma de los egoismos individuales, conduce al bien público).
 
Por ello, cualquier interferencia en la competencia entre los individuos (y las empresas) por parte del gobierno será perjudicial. Estos principios constituyen un "ideal económico" que, en condiciones reales, no siempre se dan. en todo caso, hay que considerar que estas ideas sentaron las bases del pensamiento económico liberal, que se extenderá por todo el mundo al compás de la industrialización (s. XIX-XX).

Smith fue considerado el padre de la economía liberal capitalista, pero hubo otros pensadores que realizaron importantes aportaciones teóricas a la doctrina económica liberal; podemos citar a:

·                            Thomas R.Malthus, que en su obra: Teoría sobre la población, ofrece una visión pesimista sobre la economía.

·                            David Ricardo, que formuló la llamada ley de bronce de los salarios: los salarios deben ofrecer sólo lo necesario para la subsistencia de los obreros.

·                            Jhon Stuart Mill, menos pesimista que los anteriores. En su libro Principios de la economía política (1848), indicó que la distinción entre las leyes de la producción que comparten el carácter de leyes físicas y la distribución de la riqueza, es solamente una consecuencia de las instituciones humanas (el derecho de propiedad, de herencia, sistemas de posesión de la tierra, etc.).

El liberalismo económico se convirtió en la ideología explicativa del capitalismo o economía de mercado, llegando hasta nuestros días. Los MAPAS CONCEPTUALES de las dos entradas anteriores son la expresión gráfica del liberalismo económico y os han de servir para comprender sus características.

Estos apuntes son complementarios al material didáctico, por lo que habréis de "copiarlos" e integrarlos en vuestro cuaderno de trabajo. Pásalo.
 

La Semana Santa se presta a hablar del papel de la Igesia en un contexto de crisis económica y moral. El teólogo Agustín Ortega conversa con nosotros.



El Subdirector del Centro Loyola, Centro Fe y Cultura de la Compañía de Jesús y Profesor del Instituto Superior de Teología de Las Islas Canarias (ISTIC, Departamento de Praxis), donde imparte las materias de Doctrina Social de la Iglesia y Teología Moral, nos ofrece su visión sobre la nueva etapa en la Iglesia.

 

Agustín Ortega jamás esquiva un debate ni un cuestionario. Propietario de una envidiable biblioteca, su perfil, su talante, su panorámica visión social y su preparación le convierten en una persona idónea para comprender algunas de las claves de Francisco I y su Papado.

 

– Ha comentado usted que Francisco I se inserta en una tradición franciscana e ignaciana que pregona la cercanía a los pobres frente al ídolo de la riqueza, algo muy de actualidad con la actual crisis que se vive en países como España por los excesos de un capitalismo que pagan los más desfavorecidos. ¿Qué puede ofrecer la Iglesia y el Papado de Francisco para cambiar este escenario?

 

– Lo primero que ofrece es al Dios del Evangelio que se nos Revela en Jesús. Es decir a Cristo y su proyecto de Reino de Dios. Reino que nos salva y libera integralmente con su amor fraterno, paz y justicia con los pobres. Este seguimiento de Jesús en el anuncio y realización de su Reino: enseña que la riqueza es anti-evangélica, no es espiritual ni humana; la codicia y la riqueza es inmoral, esto es, el ser rico que es incompatible con el seguimiento de Jesús y su Evangelio. Ya que la riqueza, el ser rico manifiesta el egoísmo, el explotar y oprimir a los otros, a los pobres, revela la injusticia y desigualdad de que hay ricos a costa de que haya pobres y cada vez más pobres, oprimidos y excluidos.

 

Frente al neoliberalismo/capitalismo, la iglesia y los Papas, inspirados en el Dios del Evangelio que se nos manifiesta en Jesucristo, nos enseña su tradición y mensaje social. La conocida como doctrina social de la iglesia (DSI) critica y deslegitima éticamente al neoliberalismo-capitalismo. Ya que sitúa la libertad individual o (mejor dicho) personal y al mercado en un marco espiritual, moral o ético-político.

 

La sociedad civil y las autoridades, leyes instituciones, como el estado, deben gestionar, controlar y regular al mercado para promover el bien común, la solidaridad y la justicia social-global desde y con los pobres. Para la DSI lo primero es el destino universal de los bienes, antes y por encima de la propiedad privada, que tiene un carácter social y socializador para que se realice esta justa distribución y uso común de los bienes. Es la propiedad personal para todos, para toda la humanidad, no para unos pocos ricos como impone el capitalismo.

 

 

En este sentido, la DSI pone como clave principal al trabajo, al trabajador como sujeto con su realización, vida, dignidad que tiene una prioridad absoluta sobre el capital, sobre los beneficios, las ganancias o los medios de producción. Y, en esta línea, la DSI nos muestra como estos medios de producción o propiedad y gestión de la empresa deben ser socializados, en una co-gestión y co-propiedad de todos los trabajadore/as de la empresa.

 

Además, la DSI se opone a una economía financiera-especulativa y usurera, tal como hace el capitalismo global y sus inherentes crisis (como la actual), con la bolsa y acciones, con las hipotecas, créditos e intereses: que son abusivos, especulativos y usureros, esto es, inmorales; y  propone una economía real que genere bienes y servicios, empleo y un desarrollo humano, sostenible e integral, frente igualmente la destrucción ecológica, el  ecocidio, perpetrado por el capitalismo y su productivismo insostenible.

 

La DSI, de la misma forma, está en contra de la violencia y de las guerras con su negocio de la industria militar, de amas, etc. porque promueve la paz y el desarme mundial en la justicia social, en el desarrollo solidario, social e integral.

 

– Se puede pensar que es importante y simbólico declararse al lado de los pobres, pero ¿no es igual o más importante el cambio de las condiciones que generan la desigualdad?  ¿Cómo cree usted que la Iglesia Católica puede contribuir a ese cambio de condiciones?

 

– Como habrá observado, la DSI pretende ir a las raíces y causas que generan la pobreza, transformar las dimensiones culturales, morales y sociales (políticas y económicas) que originan dicho empobrecimiento y exclusión. La iglesia nos muestra como el pecado, el mal no sólo es personal. Sino que este pecado personal, el egoísmo y la codicia, el poder y la riqueza: dan lugar a las estructuras de pecado; estos es, estructuras culturales y  sociales, políticas y económicas que causan la desigualdad e injusticia social y mundial que, su vez, provoca la pobreza y, de la misma forma, más deshumanización y egoísmo.

 

El pecado o mal personal y el socio-estructural se retroalimentan mutuamente. Por lo que la transformación es multi-dimensional y simultanea. Se requiere una renovación del corazón de la persona (con su conciencia ética y social) y de las estructuras sociales. Una transformación espiritual, moral y económica-política, es decir, un desarrollo liberador e integral.

 

Para ello,  la iglesia promueve el constitutivo carácter político de la fe que se realiza en el amor, la caridad política que busca transformar la sociedad y el mundo con sus relaciones, leyes e instituciones (estructuras). Y promover así la fraternidad y la paz , el bien común y la justicia con los pobres. No hay caridad sin lucha por la paz y la justicia, por el desarrollo liberador e integral desde y con los pobres.

 

En la iglesia, por su vocación e identidad específica, a toda esta misión y tarea están llamados, de una forma especial, los laicos o seglares (aquellos que no son sacerdotes-presbíteros ni religoso/as). El laicado ejerce de forma más peculiar y propia la caridad política. Ya que está llamado a gestionar, transformar y renovar, de forma más directa e inmediata, la realidad del mundo con sus relaciones, estructuras y sistemas  para que se vayan ajustando al Reino de Dios y su justicia.

 

– La humildad parece ser otro de los estandartes del nuevo Papa. ¿Cree que puede ayudar a mitigar la imagen de exceso de fastuosidad que algunos sectores critican al Vaticano?

 

– El Papa, como todo cristiano, está llamado a vivir en la humildad y en la pobreza solidaria y liberadora con los pobres, para luchar por la paz y la justicia en el mundo. Tal como manifiestan de forma paradigmática los santos; por ejemplo, Francisco de Asís o Ignacio de Loyola, dos referentes si duda muy importantes para el Papa Francisco.

 

La iglesia, con sus miembros e instituciones, tiene sus fallos y errores, como ella misma y los Papas confiesan, en un gesto asimismo de humildad. Ahora, se pueden dar críticas parciales, sesgadas e injustas. Ya que la iglesia, incluyendo a Obispos, Cardenales y los Papas: viven de una forma austera, humilde y solidaria con los pobres; la iglesia es la institución que ejerce más la fraternidad, la solidaridad y la justicia con los pobres. Ahí están los hechos, datos e informes para mostrarlo.

 

Todos conocemos en este sentido, por ejemplo, la labor de Caritas, Manos Unidas, Justicia y Paz, la HOAC, los misionero/as y  congregaciones u órdenes religiosas y un largo etc. de instituciones  de la iglesia que realizan de forma emblemática toda esta acción social y solidaria, todo este compromiso por la justicia en el mundo.  Esta es, además, mi experiencia personal y profesional con personas e instituciones en la iglesia, con este ejemplo y testimonio de humildad, pobreza y solidaridad en la justicia con los pobres.

 

– Señala usted que Francisco I está ligado a corrientes inspiradas por una ecología integral. ¿Qué significa esto exactamente y qué consecuencias prácticas puede tener?

 

– El Papa se inserta en la tradición y mensaje social de la iglesia que, por ejemplo, con Francisco de Asís o Ignacio de Loyola, con la iglesia latinoamericana y con la misma DSI: promueve una ecología integral. Es decir, una ecología personal que promueve un desarrollo espiritual, un corazón y conciencia cuya alma es el amor fraterno y la justicia con los pobres; la responsabilidad moral, social y política con los otros, con los excluidos y con el planeta, con toda la creación de Dios.

 

Una ecología ambiental que promociona el cuidado de la naturaleza y del hábitat ambiental, ecológico. Y una ecología social para favorecer las condiciones y estructuras sociales que realicen el desarrollo humano y global, el bien común y la justicia social-mundial con los pobres.

 

Como se puede entender, estas dimensiones personales, ambientales y sociales de la ecología y de todo desarrollo integral: están inseparablemente unidas e inter-relacionadas. La injusticia ambiental provoca la social y viceversa. Y estas injusticias ecológicas y sociales en enraízan en el pecado o desajuste personal, que a su vez está inter-acción o condicionado por lo social y ecológico.

 
– ¿Qué otras novedades significativas cree que aportará el nuevo Papa?


– Por lo que se está viendo, además de todo lo dicho, seguirá la senda renovadora del Vaticano II que potencia a la iglesia como pueblo de Dios y sacramento de comunión. En donde todos sus miembros, por el bautismo y llamado de igual forma a la santidad en el amor y la justicia con los pobres: somos sujetos co-responsables de la vida y marcha de la iglesia; cada uno desde su vocación, carisma o ministerio.

 

Una iglesia comunidad y sacramento de comunión, que en la diversidad de carismas y ministerios, promueve la mayoría de edad y madurez de lo bautizados, en especial de los laicos. Con una participación, colegialidad y sinodalidad que corresponde a todo el pueblo de Dios, presididos en la caridad por el sucesor de Pedro en comunión con las iglesias locales y sus Obispos.

 

 – Colectivos feministas y de homosexuales creen que estamos ante un Papa inmovilista. ¿Cómo valora estas opiniones?

 

– Bueno, además de que todavía apenas ha comenzado su ministerio, y no es muy razonable por tanto emitir ya esos juicios, habría que ver como se entiende eso de inmovilista. La iglesia y los Papas transmiten una determinada cosmovisión espiritual y antropológica de la persona, de la familia, de la moral, de la sexualidad, etc… La cual está inspirada en la Sagrada Escritura, en especial en el Evangelio de Jesús, y es vivida y trasmitida a lo largo del tiempo en la iglesia (tradición).

 

Esta cosmovisión con los valores y principios de fondo, y teniendo en cuenta las circunstancias concretas o personales: la iglesia cree sinceramente que es humanizadora y liberadora, espiritual y moral. Y la iglesia no va negar o e ir en contra de dicha cosmovisión, con sus principios y valores de fondo, porque haya determinados grupos e intereses que no les convengan.

 

En esta línea, con su mensaje y con su praxis, la iglesia promueve la dignidad y la justicia con las mujeres, sobre todo de las pobres y excluidas, e impulsa la participación el protagonismo de la mujer en los diversos ámbitos de la vida. De hecho, en la iglesia son las mujeres quienes ejercen principalmente muchas de sus funciones esenciales.

 

La iglesia no se sostendría sin esta imprescindible labor que ejerce la mujer en la comunidad eclesial y en el mundo. Esto se hace muy palpable, en la iglesia del tercer mundo o Sur empobrecido. Donde la mujer es todo un testimonio de persona co-responsable y solidaria en la promoción de la iglesia y de un mundo más justo y fraterno, en especial con los pobres.
 
 

 
EL SENOR JESUS PROTEJA A NUESTRA PATRIA
 




 

 

1 comentario:

  1. Esta cosmovisión con los valores y principios de fondo, y teniendo en cuenta las circunstancias concretas o personales: la iglesia cree sinceramente que es humanizadora y liberadora, espiritual y moral. Y la iglesia no va negar o e ir en contra de dicha cosmovisión, con sus principios y valores de fondo, porque haya determinados grupos e intereses que no les convengan.



    En esta línea, con su mensaje y con su praxis, la iglesia promueve la dignidad y la justicia con las mujeres, sobre todo de las pobres y excluidas, e impulsa la participación el protagonismo de la mujer en los diversos ámbitos de la vida. De hecho, en la iglesia son las mujeres quienes ejercen principalmente muchas de sus funciones esenciales.



    La iglesia no se sostendría sin esta imprescindible labor que ejerce la mujer en la comunidad eclesial y en el mundo. Esto se hace muy palpable, en la iglesia del tercer mundo o Sur empobrecido. Donde la mujer es todo un testimonio de persona co-responsable y solidaria en la promoción de la iglesia y de un mundo más justo y fraterno, en especial con los pobres.





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