martes, 17 de noviembre de 2015

SEMBRAR SIN VER..

POBRES SIERVOS INÚTILES SOMOS
SEMBRAR SIN VER...


Dice el sabio QOHELET "vanidad de vanidades, todo es vanidad" (Eclesiastés 1,2) y añade más adelante "lo que fue, eso será, Y lo que se hizo, eso se hará; No hay nada nuevo bajo el sol" (Eclesiastés 1,9) y es que no cabe duda de que esto es así "desde que el mundo es mundo" como solemos decir, y es algo que sabía perfectamente el Señor, gran conocedor de la idiosincracia humana, cuando nos advierte en el Evangelio de hoy "cuando hayáis hecho todo lo que se os mande, decid: 'Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber'" y es que mira que nos gusta eso de que todo lo que hagamos, de bueno, nos lo reconozcan, por nimio y pequeño que sea, a la inversa qué poco nos gusta, o cuán nos disgusta, que nos digan lo que de malo, erróneo o fallido hacemos.

¡Somos así, para qué vamos a negarlo! Siempre solemos decir que el ser humano, aunque esto no es del todo cierto, es el único ser capaz de gratuidad, de hacer las cosas sin compensación, no como los animales, que siempre se rigen por instinto férreo, por una norma de "huír de lo que me desagrada, acercarme a lo que me agrada" (que eso y no otra cosa es el espíritu de supervivencia), y que parecieran son incapaces de hacer nada si no es bajo la dictadura de la acción-reacción, recompensa por recompensa, castigo por castigo... o siempre solemos decir que, en las situaciones límites es cuando el ser humano "o muestra el héroe, o el villano, que todos llevamos dentro".

Es verdad, cuando cuidamos a un familiar enfermo, hasta el sacrificio, cuando hacemos un favor al vecino, porque sí, sin esperar nada a cambio, por moverme entre los dos extremos de la generosidad, somos capaces de gratuidad, pero en cuanto alguien lo ponga en duda, siempre saltaremos diciendo: "¡Cucha, mi cuñada, toda la vida cuidando a su suegra, y ahora no quiere quedarse un fin de semana con mis niños!" ¡ERROR, ya metiste la pata! o cuando decimos "¡Anda, qué le voy a prestar azúcar a la vecina, le pido hoy un huevo y me manda al supermercado! ¡ERROR, ya has jorobado lo que de bien hiciste!... 

 
De vez en cuando, la naturaleza, contra lo que dije antes, nos demuestra que ni siquiera hemos de creernos buenos o superiores a los animales, todos hemos visto noticias como la de "un perro se niega a abandonar a su compañero atropellado en la autovía", o "un mono, en la INDIA, se niega a abandonar las vías del tren en las que se electrocutó un compañero, sin sacarle de las vías y reanimarle en un charco de agua", estos destellos de "gratuidad" con los que nos sorprende la naturaleza de vez en cuando, se me antojan como una especie de "llamadas de conciencia de la creación, de parte de Dios, pues es reflejo suyo, a nuestra sordera humana de creernos mejores en todo, superiores en todo..."

La lectura es que, hagamos lo que hagamos, de bueno, noble y sencillo, sea sin esperar contraprestación alguna, sea sin esperar resultados inmediatos, "pobres siervos inútiles somos, lo que teníamos que hacer hicimos", que seamos capaces de "sembrar con generosidad aunque sea otro el que se lleve la cosecha", y si hemos de tomar ejemplo para ello, ya que estamos en el mes de los difuntos, aún, acordémonos precisamente de todos los que han hecho que seamos los hombres y mujeres que hoy somos, por lo de bueno que nos enseñaron y transmitieron, porque ellos, especialmente si fallecieron antes de vernos convertidos en "hombres y mujeres de provecho", como padres, abuelos, profesores, sacerdotes, religiosos... nos sembraron bien sin esperar ver el resultado... 

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