Todos tenemos amigos, o en palabras de mi abuelo: “un amigo es un hermano que te da la sociedad”, aquellas personas que se hacen tan íntimas de nuestra propia vida y a las que queremos, efectivamente, como si de hermanos nuestros se tratase, y que al no estar ligados por lazos de sangre, no nos une a ellos más compromiso que la mera gratuidad, el compartir la vida, dicho en plata, la amistad…
Y también el Señor, en su humanidad -por mucho que pese a algunos- tuvo amigos, mención aparte de los discípulos, y el Evangelio nos ha dejado el testimonio de una familia, tres hermanos, MARTA, MARÍA y LÁZARO, con los que el Señor tenía especial amistad y en cuya casa gustaba descansar y charlar con ellos, en medio de sus idas y venidas. Y una de estas "parada y fonda" en casa de LÁZARO la que se narra en el Evangelio de hoy (Juan 12,1-11).
Pero detengámonos un momento a conocer la casa de LÁZARO, este oasis de paz y tranquilidad del Señor con sus amigos, este pequeño rincón donde podía estar a gusto, sin el agobio de las multitudes. Enclavada en BETANIA, a unos dos kilómetros y medio de JERUSALÉN, en una de las faldas del MONTE DE LOS OLIVOS, se encuentra conservada (en el subsuelo de la iglesia del mismo nombre), la casa-cueva (recordad que las casas por aquella época tenían mucha semejanza a las cuevas, por ejemplo, hoy en día, del ALABAICÍN granadino, o de GUADIX, es decir, casas en las que algunas estancias están construidas construidas en el exterior y otras excavadas en la roca) de LÁZARO, MARTA y MARÍA, cuyos mosaicos nos dan la bienvenida.
En un entorno ajardinado en el exterior se pueden apreciar algunos elementos de la edificación antigua, como por ejemplo algunas arcadas del patio de la casa al aire libre. Ya, en el interior, bajo el subsuelo, en primer lugar se encuentran las estancias útiles (los dormitorios y residencia se reservaban más al interior) así un lagar con su bodega, donde llama la atención hasta un molino, lo que es lógico si pensamos que al ser interior, y excavada en la roca, sería un lugar fresco y oscuro para conservar el vino, el aceite, el grano… y al final lo que podríamos llamar salón, o estancia principal, que es lógico que estuviese dentro del área más fresca y protegida de la casa, y que actualmente es una pequeña capilla inferior de acento marcadamente franciscano.
Nos gusta pensar en LÁZARO como un buen amigo del Señor, una especie de "enchufado" ¡Al fin y al cabo su amistad con el Señor le valió la resurrección! (aunque fuera temporal, que luego LÁZARO moriría como todo el mundo)... LÁZARO enferma y sus hermanas mandan decírselo al Señor, ellas tienen la esperanza de que, si ha sanado a otros, con más razón lo hará con su hermano, al que tanto quiere, sin embargo el Señor retrasa la llegada y LÁZARO muere… Cuando por fin, el Señor aparece en BETANIA, es lógico y comprensivo el reproche de MARTA y MARÍA: “Señor, si hubieras estado aquí, no habria muerto mi hermano” (Juan 11, 21) Hay que decir que con su actitud el Señor no fue en nada indolente, de hecho el Evangelio de Juan nos muestra que, ciertamente, el Señor lloró, conmovido por las lágrimas de las hermanas de LÁZARO muerto y de todos los presentes… era su amigo y le amaba, y la muerte es el dolor mas grande… hasta los presentes se dijeron “Mirad, cómo le amaba” (Juan 11, 36) y, finalmente, Jesús obró el milagro y Lázaro resucitó.
Y ahora viene el detalle del Evangelio de hoy, que como hemos dicho, nos gusta pensar en LÁZARO como el enchufado del Señor, su amigo, que mereció resucitar (el término exacto sería revivir) pero en todo tiene que haber una sombra, y el Evangelio la deja caer de la siguiente manera "los Sumos Sacerdotes decidieron matar también a LÁZARO, porque muchos judíos, por su causa, seguían a Jesús" (Juan 12,11)
¡Bien lo podríamos llamar, ahora que están tan de moda los best-seller de este tipo, LA CONSPIRACIÓN DE BETANIA! Y es que, nadie puede imaginar ese remanso de paz que es la casa de LÁZARO, MARTA y MARÍA como objeto de oscuras conspiraciones contra sus personas, pero así fue, por eso el evangelista JUAN lo refiere, como le gusta decir alguna vez "el que lo vio lo atestigua y su testimonio es fidedigno; sabe que dice la verdad, para que creáis vosotros" (Juan 19,35) -que es la forma en la que MATÍAS PRATS nos diría "así son las cosas y así se las hemos contado"- ¿A qué ya no nos gusta tanto el enchufe de LÁZARO, pensando que sombras de muerte se ciernen sobre él? Y el motivo no es otro que "ser amigo de JESÚS", por eso no debe nunca sorprendernos, ni alarmarnos, ni asustarnos, el poder pensar, creer o, en el peor de los casos, descubrir, que por ahí hay "alguien oculto en la sombra urdiendo algún plan contra nosotros" por el simple hecho de ser amigos de Jesús: Quizás la familia no te entiende porque tu nivel de creencia y compromiso excede su media, o alguien en el trabajo te incomoda porque tienes una cruz en tu escritorio, o en tu partido político no entienden cómo casa tu ser creyente con tu ideología política... ¡Seguro que todos tenéis experiencias al respecto!...
Os podéis preguntar, legítimamente "Y este best-seller, titulado LA CONSPIRACIÓN DE BETANIA ¿Cómo temrina?" No sé si en su día fuistéis de los que picásteis en la presión mediática de comprar y devorar EL CÓDIGO DA VINCI (yo lo hice, mea culpa, y me lo leí) el caso es que la sensación que te queda al final es la de decir perplejo, al menos en mi caso "¿Tanto rollo para esto, para llegar a este final tan simple?" pues en el caso de LA CONSPIRACIÓN DE BETANIA sucede lo mismo, que al final, el Señor murió por todos nosotros, que al final a precio de su sangre nos compró, que al final -como dijo el Señor a JULIANA DE NORWICH- "todo saldrá bien"... que al final, ser amigo del Señor trae siempre sus cosas buenas y sus compensaciones, que todo lo demás, es tan connatural a la condición de discípulo que no debe asustarnos "¿acaso vamos a pretender ser más que nuestro maestro?". Y termino con una frase demoledora de Monseñor JACQUES BEHNAN HINDO, de la Iglesia Católica de rito Sirio: "Ser cristiano en el Siglo XXI pasa por aceptar como probable la realidad del martirio"





Y termino con una frase demoledora de Monseñor JACQUES BEHNAN HINDO, de la Iglesia Católica de rito Sirio: "Ser cristiano en el Siglo XXI pasa por aceptar como probable la realidad del martirio"
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